Wednesday, December 28, 2011
Santos inocentes.
Se ha dicho que ser "bueno" no es tan difícil y que, en cambio, ser justo es lo realmente difícil. Si suponemos que la justicia forma parte del bien entonces podemos decir que ser bueno sin ser justo equivale a no ser bueno. O, al menos, no de un modo íntegro, mis queridos santos inocentes.
Tuesday, November 01, 2011
Filosofía de la Historia
Aróstegui plantea que la misión de teorizar sobre la Historia le corresponde a los historiadores y no a los filósofos, por ende la idea de una "filosofía de la Historia" constituiría una idea equivocada en cuyo lugar debe estar la teoría de la Historia. Bajo este mismo razonamiento me pregunto si será necesaria una "filosofía de la ciencia" y si no sería más adecuado dejarle la tarea de reflexionar sobre la ciencia a los mismos científicos sin que éstos deban recurrir a dispositivos de observación distintos a los generados y empleados por la ciencia. Sin embargo, sabemos que la filosofía de la ciencia constituye un aporte al conocimiento, especialmente en lo tocante a las relaciones entre ciencia, sociedad y otras prácticas intelectivas. Un rol similar le cabe a la filosofía de la Historia, lo que implica entenderla y desarrollarla de un modo diferente a como la entendieron el Idealismo alemán y nuestro admirado Ortega y Gasset. Vale decir, una filosofía de la Historia concebida como complementaria a la teoría de la Historia y la historiografía. Si por Historia estamos entendiendo el devenir de las sociedades en el tiempo y por historiografía el estudio científico de dicho devenir, entonces la filosofía de la Historia bien podría ser entendida como el conjunto ordenado de reflexiones acerca de la interacción entre historiografía, conocimiento histórico y el entorno sociocultural en el que ambos se contextualizan.
Monday, August 15, 2011
Política y tolerancia
También he visto a la gente de izquierda hablar mucho sobre el valor de la tolerancia. Sin embargo, los veo muy aficionados a criticar. ¿Qué pasa? ¿No se supone que éramos tan tolerantes?
Thursday, August 04, 2011
Arqueología cristiana
Soy arqueólogo y católico al mismo tiempo. Durante mi paso por la Iglesia siempre observé una alta valoración de la arqueología por parte de los demás católicos. Durante mi paso por la arqueología varias veces he observado el prejuicio y la hostilidad hacia el mundo cristiano. Me pregunto, entonces, si será la tolerancia un valor real para los arqueólogos en Chile. Por eso cuando los arqueólogos te menosprecien por ser distinto compadécete de ellos porque son todos iguales y preocúpate de castigar a los malos siendo bueno con ellos. Especialmente con quienes recuerdan la ética sólo cuando desean criticar.
Saturday, July 09, 2011
Homosexualidad y pedofilia
La homosexualidad es una condición involuntaria, igual que la hetero. Vale decir, nadie escoge ser homo o heterosexual, son impulsos que van más allá de la voluntad o la razón. Simplemente están y uno debe vivir con ellos. Cuando era adolescente no escogí la heterosexualidad, simplemente empezaron a gustarme las mujeres como me siguen gustando hasta hoy. Respecto a las enfermedades siquiátricas podríamos hacer un juicio similar. Claro está: nadie decide racionalmente que será un pedófilo o un esquizoide. Un enfermo debe asumirlo y vivir con eso.
Hace cien años atrás se consideraba la homosexualidad como un fenómeno patológico, anormal y desagradable, del mismo modo en que hoy consideramos la pedofilia como una patología y una anormalidad que nos causa repulsión. Coincide el hecho que la pedofilia sea repelente para nuestra cultura y al mismo tiempo sea una enfermedad para nuestros psiquiátras. La homosexualidad ya no es vista como una enfermedad y tampoco resulta tan repelente como lo era hace décadas. Me pregunto entonces si acaso el común de los mortales considera la pedofilia una enfermedad más porque le desagrada que por algún fundamento científico. En ese caso ¿cómo sé si la pedofilia no será considerada una situación normal el día hipotético en que nuestra cultura se haya habituado a ella? Varios antropólogos responden con proposiciones del tipo "es que un pedófilo actúa sobre una persona violentada, en cambio un homosexual lo hace sobre el consenso con su pareja. Por eso la pedofilia está mal y la homosexualidad, en cambio, constituye una opción válida". Es una respuesta sensata y de sentido común, pero se apoya en un punto de vista moral, no científico y que tampoco apunta directamente a la pregunta formulada.
Me pregunto, entonces, cuánto de nuestra moral condiciona, cuando no determina, las observaciones que realiza la antropología científica. Alguno me responderá que "efectivamente, la ciencia es un producto cultural, es decir, responde más a nuestros filtros culturales que a la evidencia empírica". Comprensible, pero si la ciencia responde más a la cultura y a nuestra moral que a la realidad de la naturaleza, entonces ¿no estaría yo antropológicamente fundamentado al decir que la homosexualidad constituye una enfermedad que atenta contra mi moral y los valores que yo recibí? Ninguno de esos antropólogos podría criticarme porque si lo hacen atentarían contra la misma argumentación que han ofrecido en reiteradas ocasiones. ¿Será posible que la antropología social enfoque este tema de otra manera? ¿"Normal" y "saludable" son sinónimos? ¿Quién decide lo que es normal? Y por favor, no lo tomen a mal, simplemente quiero satisfacer mi curiosidad, ¿puede el antropólogo social construir respuestas con algo más que una declaración de principios?
Sunday, February 27, 2011
Marxismo y cristianismo
Se me ha criticado diciendo que para valorar el marxismo en su real dimensión hay que verlo en el contexto de las contradicciones sociales de las que el cristianismo también forma parte. En respuesta puedo señalar que nunca he negado la existencia de contradicciones en la sociedad, pero creo que los conceptos de "paradoja", "incoherencia", "tensión" y "conflicto" se refieren a cosas distintas que con comodidad los aficionados al materialismo histórico suelen englobar en el concepto de "contradicción" sin que yo observe en ellos siquiera un asomo de autocrítica. Por otra parte, no dudo que existan "contradicciones" en el ser humano, pero creo también que la contradicción está lejos de ser el "motor" que explica el devenir del mundo fáctico. Si superar contradicciones constituyera el proceso que permite los cambios en la esencia humana y, por ende, el factor que antropológicamente determina los cambios sociales en el tiempo, entonces diríamos que el motor de la historia es la búsqueda de la coherencia y no la mera existencia de la contradicción. Por eso me pregunto si necesariamente la lucha de clases ha de estar donde haya sociedad compleja y si una "dictadura del proletariado", resultado de aquella lucha, sea el camino necesario e inevitable para alcanzar la liberación humana. Una liberación que llega bajo la forma de dictadura podemos entenderla como cualquier cosa menos como una experiencia de liberación. Y este constituye precisamente el punto donde el cristianismo debe mantener su distancia respecto al proyecto político del materialismo histórico.
Friday, February 25, 2011
El marxismo, un discurso premoderno
Al grano: el marxismo no es una visión revolucionaria sino conservadora en extremo y constituyó una reacción sociopolítica frente a los cambios revolucionarios traídos por el desarrollo del capitalismo. Esta reacción fue protagonizada por grupos y sectores sociales que se vieron perjudicados económicamente o bien irritados culturalmente por el avance modernizador de la burguesía. Algunas de las múltiples facetas del marxismo permiten inducir esta hipótesis a modo de imagen global. Los dos estados socialistas paradigmáticos se organizaron en dos de los países culturalmente más conservadores del mundo: Rusia y China. En ellos, al igual que en sus antiguos satélites se reprodujo y se reproduce la devoción por el pasado desde una actitud claramente conservadora, lo que se traduce en una cantidad voluminosa de películas históricas, de documentales, de museos, de inversión patrimonial y, en general, de las más variadas prácticas destinadas a preservar valores culturales y morales del pasado. Por otra parte en estos socialismos reales los mecanismos de sucesión política no siempre se hallan del todo definidos y suelen estar mediados por el parentesco, no siendo raros los casos de nepotismo y simonía. Estos rasgos permiten claras analogías entre los estados socialistas y las monarquías medievales. Las innovaciones teóricas realizadas con posterioridad a la muerte de Lenin suelen ser vistas como "desviaciones" o "revisionismo" cuando poseen inspiración marxista o como teorías "burguesas" o perspectivas "alienadas" cuando se alimentan de otra fuente inspiradora. Cualquier innovación musical o en la moda es vista como enajenación destinada a fomentar la ignorancia e imposibilitar la "formación de la conciencia". Tal es el caso del reguetón o de la bailanta. Estas innovaciones en la moda también pueden ser vistas como síntomas de la "decadencia occidental", tal fue el caso del rock and roll y la música punk. Grandes líderes como Mao Zedong, Fidel Castro, Stalin, Gladis Marín, Miguel Fuentes, José Antonio Gutiérrez Danton, Miguel Enríquez y los mismos Marx y Engels provienen de familias con un perfil sociocultural conservador. En América Latina los marxistas visualizan e idealizan los grupos indígenas en sus facetas más atávicas, así como escuchan música con raíz folclórica a la que se debe conservar. Con frecuencia los vemos también buscando ropa artesanal para plantársela encima de modo más que visible. Mientras duró la franja de Arrate los escuchamos hablando con la cadencia y la inflexión de esos pobres antiguos en vías de extinción frente a la multiplicación de los flaites. En la médula de su arenga tradicional los marxistas hacen llamados a la conciencia y a preservar valores como la fraternidad, la igualdad, la solidaridad, el compañerismo, etc., antes que ofrecer razones reales o de costo-beneficio sobre la conveniencia de tener un sistema socialista.
En general, el marxismo busca preservar valores comunitarios de la sociedad tradicional que suelen verse erosionados por la modernización y el individualismo. Estos valores habrían de congeniar con el desarrollo tecno-económico mediante la organización socialista tanto de la economía como de la educación y su fuente axiológica sería aquella comunidad primitiva sin clases y sin división del trabajo. Comunidad idealizada por los marxistas al modo del paraíso de Adán y Eva, desde donde el ser humano cayó dialécticamente hasta la turbia degradación capitalista. Al visualizar la naturaleza conservadora del marxismo podemos comprender que mientras este paradigma gozó de buena salud sociopolítica Occidente no terminó de dar el paso final hacia la Modernidad o paradigma de la Sociedad Red. Este último constituye el resultado final de la revolución provocada por el desarrollo del capitalismo. La verdadera Modernidad comienza con la caída del muro de Berlín y en ella algunos protagonistas de la lucha antimarxista tienen que pasar a justificar su existencia en una razón de ser que no será la destrucción de un maleficio ya conjurado. Ante la dificultad para encontrar esas nuevas justificaciones dado el cambio de época, va surgiendo un número cada vez mayor de voces cuestionando la existencia de antiguos contendientes del marxismo de rol emblemático durante la Guerra Fría pero cuya presencia hoy pareciera ser una molestia: el liberalismo norteamericano y el catolicismo estilo Juan Pablo II.
En general, el marxismo busca preservar valores comunitarios de la sociedad tradicional que suelen verse erosionados por la modernización y el individualismo. Estos valores habrían de congeniar con el desarrollo tecno-económico mediante la organización socialista tanto de la economía como de la educación y su fuente axiológica sería aquella comunidad primitiva sin clases y sin división del trabajo. Comunidad idealizada por los marxistas al modo del paraíso de Adán y Eva, desde donde el ser humano cayó dialécticamente hasta la turbia degradación capitalista. Al visualizar la naturaleza conservadora del marxismo podemos comprender que mientras este paradigma gozó de buena salud sociopolítica Occidente no terminó de dar el paso final hacia la Modernidad o paradigma de la Sociedad Red. Este último constituye el resultado final de la revolución provocada por el desarrollo del capitalismo. La verdadera Modernidad comienza con la caída del muro de Berlín y en ella algunos protagonistas de la lucha antimarxista tienen que pasar a justificar su existencia en una razón de ser que no será la destrucción de un maleficio ya conjurado. Ante la dificultad para encontrar esas nuevas justificaciones dado el cambio de época, va surgiendo un número cada vez mayor de voces cuestionando la existencia de antiguos contendientes del marxismo de rol emblemático durante la Guerra Fría pero cuya presencia hoy pareciera ser una molestia: el liberalismo norteamericano y el catolicismo estilo Juan Pablo II.
CONSTANCIA
... finalmente dejo constancia a mis lectores que mi memoria de título fue minusvalorada en forma deliverada y conciente por dos de sus evaluadores, quienes esgrimieron argumentos superficiales y de poca inteligencia. Estos académicos no manejaban ni el tema abordado ni la metodología implementada y sin embargo formaron parte de la comisión calificadora: Antonia Benavente A. y Rodrigo Sánchez R.
Es justicia que los futuros memoristas interesados en arqueología histórica conozcan este episodio y que, eventualmente, obtengan las herramientas para sobreponerse a este tipo de violencia simbólica y autoritarismo académico. Todo esto ocurrió en la carrera de arqueología de la Universidad de Chile.
Es justicia que los futuros memoristas interesados en arqueología histórica conozcan este episodio y que, eventualmente, obtengan las herramientas para sobreponerse a este tipo de violencia simbólica y autoritarismo académico. Todo esto ocurrió en la carrera de arqueología de la Universidad de Chile.
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