La mala fortuna no tritura a nadie, salvo al que se ha dejado antes engañar por la próspera.
(Séneca)
Friday, March 28, 2008
Wednesday, March 19, 2008
Los alfareros de la cuenca del Cachapoal: Una reseña.

En antropología suele pasarse con demasiada facilidad desde reflexiones de un grado inconmensurable de abstracción a discusiones casuísticas en donde la declaración de principios suele mezclarse con el diagnóstico de la realidad. En este sentido cabe valorar el trabajo de Barrales y Vergara como muestra tangible de que la antropología de compromiso puede abarcar los diversos niveles de la investigación etnográfica en forma coherente y rigurosa, evitando caer en los dos males que la acechan: el tecnicismo y la declamación.
Siguiendo las coordenadas teóricas representadas por los conceptos de patrimonio y saberes tradicionales las autoras revisan las características e implicancias socioculturales de la tradición alfarera del valle del Cachapoal. Como pudiera preverse, nos estamos refiriendo a un tema polidimensional en donde el eje histórico constituye un dominio insoslayable, pero cuya revisión permite mostrar los íntimos nexos entre una ruralidad hacendal, como contexto de la tecnología cerámica centrina, y la riquísima tradición indígena preexistente en el valle del Cachapoal. Para eso las autoras recurren a los criterios arqueológicos de análisis cerámico, demostrando un claro manejo de los antecedentes prehispánicos y de la perspectiva tecnológica.
Mediante una estrategia de investigación social se recaba también antecedentes sobre la realidad inmediata de los alfareros del valle y sobre su historia reciente, así como los problemas que enfrentan y sobre cómo se configuraría el panorama a futuro si es que se mantienen las tendencias socioeconómicas del presente. Las autoras concluyen indicando cuáles, a su juicio, debieran ser las líneas de acción para la preservación y puesta en valor de un saber patrimonial en peligro de desaparición.
Ameno, didáctico y riguroso al mismo tiempo. Un libro de partes equilibradas que reviste interés para el especialista, para el lego y, en general, para cualquier observador antropológico consciente de que los enfoques tecnológicos permiten romper o al menos matizar el argumento tautológico de que sólo lo social explica lo social.
2008 Catalina Barrales y María Eugenia Vergara: Los alfareros de la cuenca del Cachapoal, Primeros Pasos Ediciones, Rancagua.
Tuesday, March 11, 2008
Felicidad
Cuesta poco la verdadera felicidad. Si ha costado mucho, su calidad no es buena.
(Chateaubriand)
(Chateaubriand)
Saturday, March 08, 2008
Hoy es 8 de marzo
Ya he escrito lo que he deseado y he dicho casi todo lo que quería decir. Ya no hay nada que desee hacer en este mundo; aún hay mucho, pero no puedo hacerlo estando donde estoy. El Japón se recobrará muy pronto, más de lo que se cree. Yo espero que en cinco años el Japón dará un positivo paso al frente.
No temo una sentencia de muerte. Estoy preparado para ella. Creo que me será difícil enfrentar la ejecución sin preocuparme demasiado, pero con la plena conciencia de que mi última hora ha llegado. Cuando estaba en la prisión de Omori, me dijo un médico del ejército que en el fusilamiento llega la muerte sin dolor. Ahora advierto que no he expresado mi agradecimiento a mi esposa. En los veinte años de nuestra vida matrimonial hemos tenido diferencias de opinión y hasta disputas violentas. Estas disputas se convierten ahora en dulces recuerdos. Tú eres una persona recta, de una rectitud poco frecuente, y, por consiguiente eres valerosa y fuerte. Acostumbrabas a decir palabras más irritantes de lo que quisieras y tu lengua sabe ser aguda. Por esto empezaban nuestras disputas. Sin embargo, íntimamente tengo confianza en ti. En muchos sentidos has conseguido que rectificara defectos de mi carácter y me has ayudado siempre en gran manera.
Ahora que estoy a punto de separarme de ti, veo tus buenas cualidades y he olvidado completamente tus defectos. No me preocupa dejar a nuestros hijos en tus manos, porque sé que sabrás educarlos en el camino de la rectitud y de la fortaleza. Tampoco me cabe duda de que sabrás cuidar a mi madre en Sado después de que yo muera. Mi madre tendrá una plácida muerte asistida por ti y sus nietos.
Veinte años parecen un corto tiempo, pero es un largo trecho. Estoy muy satisfecho de mi vida y de los años pasados a tu lado.
Si es cierto que hay otro mundo, nos casaremos de nuevo en esa nueva vida. Yo voy delante y ahí te espero. Pero no debes apresurarte. Vive muchos años para nuestros hijos y haz en mi nombre las cosas que yo no pude realizar. Tú verás a nuestros nietos y a nuestros biznietos, y cuando te reúnas conmigo en el Más Allá me contarás muchas cosas de ellos.
Gracias por todo.
Carta del General Msaharu Homma a su esposa Fujiko, 25/1/1946, Filipinas.
No temo una sentencia de muerte. Estoy preparado para ella. Creo que me será difícil enfrentar la ejecución sin preocuparme demasiado, pero con la plena conciencia de que mi última hora ha llegado. Cuando estaba en la prisión de Omori, me dijo un médico del ejército que en el fusilamiento llega la muerte sin dolor. Ahora advierto que no he expresado mi agradecimiento a mi esposa. En los veinte años de nuestra vida matrimonial hemos tenido diferencias de opinión y hasta disputas violentas. Estas disputas se convierten ahora en dulces recuerdos. Tú eres una persona recta, de una rectitud poco frecuente, y, por consiguiente eres valerosa y fuerte. Acostumbrabas a decir palabras más irritantes de lo que quisieras y tu lengua sabe ser aguda. Por esto empezaban nuestras disputas. Sin embargo, íntimamente tengo confianza en ti. En muchos sentidos has conseguido que rectificara defectos de mi carácter y me has ayudado siempre en gran manera.
Ahora que estoy a punto de separarme de ti, veo tus buenas cualidades y he olvidado completamente tus defectos. No me preocupa dejar a nuestros hijos en tus manos, porque sé que sabrás educarlos en el camino de la rectitud y de la fortaleza. Tampoco me cabe duda de que sabrás cuidar a mi madre en Sado después de que yo muera. Mi madre tendrá una plácida muerte asistida por ti y sus nietos.
Veinte años parecen un corto tiempo, pero es un largo trecho. Estoy muy satisfecho de mi vida y de los años pasados a tu lado.
Si es cierto que hay otro mundo, nos casaremos de nuevo en esa nueva vida. Yo voy delante y ahí te espero. Pero no debes apresurarte. Vive muchos años para nuestros hijos y haz en mi nombre las cosas que yo no pude realizar. Tú verás a nuestros nietos y a nuestros biznietos, y cuando te reúnas conmigo en el Más Allá me contarás muchas cosas de ellos.
Gracias por todo.
Carta del General Msaharu Homma a su esposa Fujiko, 25/1/1946, Filipinas.
Monday, December 17, 2007
Los orígenes del Cristianismo
Ya nos hemos referido a los mecanismos y componentes sociales que posibilitaron la expansión del cristianismo en el Imperio Romano. La pregunta que aún flota en el aire es ¿por qué el mesianismo de Jesús y no otro de los tantos que hubo en Palestina? Algunas ideas nos pueden ser útiles y mostrar la íntima conexión entre una probable respuesta y los mecanismos y componentes ya expuestos en pasado congreso chileno de Antropología.
La primera idea es la siguiente: por diversas vías podemos concluir que Jesús no era ajeno a la corriente farisea y su solidez intelectual lo diferenciaba de los otros líderes mesiánicos surgidos en la combativa Palestina.
“Colegas israelitas, fíjense bien en lo que van a hacer con estos hombres. Porque, no hace mucho apareció Teudas, que se hacía pasar por un gran personaje, a quien se unieron unos cuatrocientos hombres. Pero lo mataron y todos los que lo seguían se dispersaron o desaparecieron. Después en tiempos del censo, surgió Judas el Galileo, que arrastró al pueblo en pos de sí; también éste pereció y todos sus seguidores se dispersaron.
Por eso, les aconsejo ahora: olvídense de estos hombres y déjenlos en paz. Porque si esta idea o esta obra es de los hombres, se destruirá por sí sola; pero si viene de Dios, no podrán destruirla. No sea que estén luchando contra Dios.” (Hechos 5, 35-39)
Se dice corrientemente que las divisiones y diferencias de opinión entre los cristianos se empezaron a dar desde el principio, atentando contra la supervivencia de la Iglesia. La segunda idea es la siguiente: el cristianismo nació dividido. En realidad llegó a diversos grupos sociales de la franja siro palestina. En cada uno de ellos tomó las características sociales del contexto y se diferenció del cristianismo de otros grupos sociales.
¿Por qué el cristianismo resultó ser un grupo mesiánico exitoso a diferencia de los otros? Podemos esbozar una respuesta con una tercera y una cuarta idea. Cada mesianismo previo se sustentó en un sólo grupo social y careció de un líder con la estatura intelectual de Jesús. El cristianismo penetró en varios grupos sociales: a mayor número de grupos penetrados es mayor la probabilidad que sobreviva en alguno(s) de ellos. Esa es la tercera idea, ahora la cuarta idea: de entre todos los grupos sociales logró penetrar en un grupo económicamente sólido, que formaba una red social extendida por Anatolia y la costa siria. Sus miembros viajaban constantemente de ciudad en ciudad llevando cartas, mercaderías y dinero; situación por la cual los componentes de esta red mantenían los flujos en constante vitalidad. Estamos hablando de los comerciantes judíos de habla griega La tradición de este grupo es la pétreo-paulista y reconoce su hecho-relato fundante en el día de Pentecostés. Los recursos humanos y económicos hicieron que esta variante del cristianismo sobreviviera a diferencia de otras cuya se raíz hubiese quedado ahogada dentro de los márgenes de Palestina. Otras hubiesen evolucionado hacia el Este de Siria.
Sobrevivió entre los judíos griegos y se expandió siguiendo su red social (idea tomada de Stark 2001). El proselitismo cristiano es el elemento que transformó esta red social judíío-helena de una red cerrada a una red abierta al entorno social y absolutamente capaz de integrar la alteridad. Sobre esta plataforma el cristianismo se lanza a la conquista del imperio.
La primera idea es la siguiente: por diversas vías podemos concluir que Jesús no era ajeno a la corriente farisea y su solidez intelectual lo diferenciaba de los otros líderes mesiánicos surgidos en la combativa Palestina.
“Colegas israelitas, fíjense bien en lo que van a hacer con estos hombres. Porque, no hace mucho apareció Teudas, que se hacía pasar por un gran personaje, a quien se unieron unos cuatrocientos hombres. Pero lo mataron y todos los que lo seguían se dispersaron o desaparecieron. Después en tiempos del censo, surgió Judas el Galileo, que arrastró al pueblo en pos de sí; también éste pereció y todos sus seguidores se dispersaron.
Por eso, les aconsejo ahora: olvídense de estos hombres y déjenlos en paz. Porque si esta idea o esta obra es de los hombres, se destruirá por sí sola; pero si viene de Dios, no podrán destruirla. No sea que estén luchando contra Dios.” (Hechos 5, 35-39)
Se dice corrientemente que las divisiones y diferencias de opinión entre los cristianos se empezaron a dar desde el principio, atentando contra la supervivencia de la Iglesia. La segunda idea es la siguiente: el cristianismo nació dividido. En realidad llegó a diversos grupos sociales de la franja siro palestina. En cada uno de ellos tomó las características sociales del contexto y se diferenció del cristianismo de otros grupos sociales.
¿Por qué el cristianismo resultó ser un grupo mesiánico exitoso a diferencia de los otros? Podemos esbozar una respuesta con una tercera y una cuarta idea. Cada mesianismo previo se sustentó en un sólo grupo social y careció de un líder con la estatura intelectual de Jesús. El cristianismo penetró en varios grupos sociales: a mayor número de grupos penetrados es mayor la probabilidad que sobreviva en alguno(s) de ellos. Esa es la tercera idea, ahora la cuarta idea: de entre todos los grupos sociales logró penetrar en un grupo económicamente sólido, que formaba una red social extendida por Anatolia y la costa siria. Sus miembros viajaban constantemente de ciudad en ciudad llevando cartas, mercaderías y dinero; situación por la cual los componentes de esta red mantenían los flujos en constante vitalidad. Estamos hablando de los comerciantes judíos de habla griega La tradición de este grupo es la pétreo-paulista y reconoce su hecho-relato fundante en el día de Pentecostés. Los recursos humanos y económicos hicieron que esta variante del cristianismo sobreviviera a diferencia de otras cuya se raíz hubiese quedado ahogada dentro de los márgenes de Palestina. Otras hubiesen evolucionado hacia el Este de Siria.
Sobrevivió entre los judíos griegos y se expandió siguiendo su red social (idea tomada de Stark 2001). El proselitismo cristiano es el elemento que transformó esta red social judíío-helena de una red cerrada a una red abierta al entorno social y absolutamente capaz de integrar la alteridad. Sobre esta plataforma el cristianismo se lanza a la conquista del imperio.
Ay, Almudena...
La sabiduría inútil se diferencia de la tontería sólo en que demanda más trabajo.
(Proverbio escandinavo)
(Proverbio escandinavo)
Como andrógeno
Sócrates creció tanto que debió sufrir una mitosis. Se dividió en Platón y Diógenes. Platón a su vez mutó y llegó a ser Aristóteles. Desde entonces Diógenes y Aristóteles se repelen, pero en realidad sienten mutua atracción el uno por el otro. Es como si fueran uno solo.
Friday, September 07, 2007
Friday, April 27, 2007
Opción metacultural como sentido práctico de vida.
"Joven: hágase a la derecha; a la derecha por favor"
(el ascensorista de ayer)
(el ascensorista de ayer)
Ella es la opción metacultural ¿Cómo te la describo? Ella vive según lo que le conviene. Ella vive según su placer. Ella vive según su bienestar. De ella no tengo mayores recuerdos salvo que estudia antropología en la Chile y que proviene de una familia acomodada. A veces la veo en lugares inconexos: la calle, el súper o el transitadísimo pasillo del segundo piso. Trataré de dar una descripción con lo que sé.
Como regla general no se hace atados con los que quieren cambiar el mundo. Cuando le preguntan su opinión acerca de todo eso, ella responde que la libertad individual, que es bueno que existan organizaciones y que cada uno es libre de hacer lo que quiera mientras no esté dificultando el normal funcionamiento de las cosas, ni mucho menos estarse estrellando contra edificios en aviones secuestrados. No tiene drama con la gente cristiana porque su familia se declara católica en el censo; todo OK mientras no la traten de evangelizar, o mientras no le estén pidiendo plata a cada rato. Tampoco tiene drama contra los revolucionarios, pero por favor revuelvan el gallinero lejos de donde podrían resultarle una molestia. Dice no tener problema con nada de eso, aunque de ser sincera, diría que en realidad los que quieren cambiar el mundo son como una mesa con una pata coja y que la cojera la equilibran llenándose con algo que puede ir desde LAC hasta Hare Krihsna, pasando por el feminismo. La causa de estas opciones está en una carencia psicológica que ella, afortunadamente, está lejos de sufrir. En ese sentido se siente más madura e incluso superior, pero a veces se vuelve niña y cuando es niña quiere ser reconocida; eso le produce placer. Quiere carretear hasta el otro día. Entre las risas, la chela y varias cosillas más, se pueden acoplar sobre su persona toda una fauna de placeres mundanos, sin tanto esfuerzo y en una sola noche.
Los amigos le producen placer, pero con ellos debe involucrarse lo justo y necesario, porque al involucrarse mucho dejan de producirle placer, o se empiezan a molestar o sencillamente no le conviene y prefiere invertir su persona en otra cosa. Incluso cuando identifica a alguien con tendencias altruistas piensa inmediatamente que ese alguien sólo busca tener amigos o disfrutar de un placer extraño o sencillamente lo hace para sacarle a otro alguna cosa conveniente. A su cabeza llega nuevamente la imagen de la pata coja y eso del prójimo en realidad nunca le interesó. Es niña todavía y aunque el bienestar del prójimo no le importa mucho, disfruta sabiendo detalles personales de quienes le rodean. Tiene la certeza de poder hablar e incluso inventar cosas turbias acerca de sus enemigos sin que esto acarree malos ratos ¿la razón? Simple: sus amigos nunca le van a pedir aclarar cosas turbias sobre ella porque les da lata y sus enemigos no la van a encarar porque apenas la saludan y también les da lata. Los indiferentes no le hablan de cosas que vayan más allá del cuaderno y las fotocopias. Parte de la base que todos razonan igual que ella, por lo tanto, las cosas feas que diga nunca le acarrearán una "escenita" con otra persona.
Cuando todavía es niña se levanta para ir a clases. Demostrar en la sala lo bacán que es siempre constituye una ocasión de placer y prestigio momentáneo; para eso la "teoría" y la "discusión crítica" siempre son herramientas útiles. Llegará el momento en que crezca y entonces pensará que la teoría o los grupos humanos nunca le importaron mucho, salvo para aclarar cosas muy específicas o para incrementar sus ingresos de las maneras más diversas. La Filosofía, la religión o los discursos absolutos no le interesan Esto último se cuidará de no decirlo muy fuerte, porque puede que a veces no le convenga.
Pero hay algo que le apasiona, que realmente le produce placer. Si alguien le entrega dinero por eso tanto mejor, porque logrará lo que siempre quiso: asegurar el bienestar y el placer de un solo tiro. Las pasiones pueden ir desde la cerámica hasta la ciclismo urbano. Las pasiones unidas al bienestar mediante dinero se llaman "trabajo", y pueden darse en el sector privado o en el estatal. Las pasiones unidad a las pasiones se llaman "aficiones": los futboleros con los futboleros, los otaku con los otaku, los eje con los eje, etc. Fanáticos hay para todo y está bien que se junten, incluso ella tiene la convicción secreta de que las organizaciones placenteras y sus convenciones reemplazarán a las instituciones rancias y a sus ritos. En el pasado acciones como ir la Iglesia o arreglarle la vida al resto fueron placeres "obligados" porque no habían otros. Es como cuando hay pocos canales en la tele y de pronto te ponen cable. Los que se aferran a las entidades rancias... es porque tienen la pata coja y la evolución es inevitable. Algo parecido pasa con la etnicidad: de los dientes para fuera considera que es buena, de los dientes para adentro la considera un cacho, cae dentro de lo rancio y ella espera entenderse con gente que funcione y no la aburra.
No hace mucho que pegó el estirón y se está empezando a masificar. Tiene muchas versiones en la sociedad actual; esas son sus hermanas. A primera vista la familia se ve muy rara, pero es de lo más corriente hoy por hoy. El papá es el sistema de mercado y la mamá es la cultura tradicional. Dependiendo de sus fluctuaciones hormonales sufrirá complejo de Edipo en forma periódica, pero, sépalo o no, complejo de Elektra habrá siempre.
En este punto la recuerdo claramente. Estaba sentada a mi derecha diciéndome que Déscola (o como se escriba) había derribado la oposición entre naturaleza y cultura. Al observarla en su punto ciego tuve la convicción de que el derrumbe era una realidad, pero no por un decreto de Déscola. De algún modo la cultura no fue más que el camino más largo entre naturaleza y naturaleza. Los animales no Homo sapiens también buscan el placer y el bienestar; buscan sobrevivir del mismo modo en que los sujetos de la modernidad buscan el menor número de sobresaltos en su paso por la sociedad red. La ideología enseñaba el deber ser cuando empíricamente nada había que realmente justificara ese "deber ser". Ella no tiene ideología. Ella tiene lo que le conviene, lo que le da placer y lo que le asegura el bienestar. Nada más empírico que eso. Ella carece de elementos fundamentales de la cultura o sencillamente dichos elementos, en otra época sustanciales, son un agregado a la estructura real de su persona. Religión, ideología y etnicidad le importan bastante poco, e incluso le huelen a vieja de campo. Realmente lo suyo es una vuelta a la naturaleza. Sin embargo, no podemos decir que sea un estado a-cultural, porque aún hay gruesas porciones de la cultura flotando en su pecera, obvio que prestando utilidad. La llamaremos opción metacultural y adoptarla hace rentable esta inversión involuntaria llamada vida.
Antes habíamos planteado que la Modernidad se encuentra en su etapa inicial... ¿será la opción metacultural el rasgo esencial de la Modernidad? Muy probable ¿Será imprescindible? No lo sabemos ¿Será lo único? Quizás no ¿Es una postura autojustificante? Duda no quepa ¿Tiene un punto ciego? Todos lo tenemos ¿Es algo dramático? No necesariamente ¿Es de mi agrado? Eso no es tan importante. Lo importante es que la opción metacultural deberás tolerarla en el metro, el trabajo, la cola del servipag e incluso en tu casa sin que te haga palidecer.
Friday, March 30, 2007
La arqueología histórica
Se podría decir que en América Latina está de moda hacer arqueología de la Colonia. También de la República. Pero resulta más interesante observar las veces en que dichas arqueologías, agrupadas como "arqueología histórica", han sido el estímulo y el dominio donde se han realizado críticas paradigmáticas al modo en que se ha desarrollado la arqueología, que, como se sabe corrientemente, ha estado vinculado mayormente a la prehistoria. No solamente en los países de habla hispana, sino también en E.E.U.U., hay quienes han tratado incluso de caracterizar la arqueología histórica como una herramienta de crítica cultural y bandera de lucha para la democratización del conocimiento sobre el pasado frente a la imposición del capitalismo, el positivismo, la institucionalidad, etc.
Al menos en Chile estos últimos diez años han mostrado un aumento en el interés real de los arqueólogos por estudiar el período post contacto. Si bien es cierto que los principales estudios han venido de la arqueología de impacto ambiental más que de líneas de investigación académicas, resulta innegable que hoy sabemos más y mejor de lo que se sabía hace quince o veinte años. Después de las excavaciones no era tan raro encontrar bolsas de materiales con etiquetas que denotaban un acabado conocimiento de la tipología prehistórica al lado de una gran bolsa con la etiqueta "histórico" en donde venía desde loza inglesa hasta hebillas de cinturón. Había arqueólogos que despejaban de materiales coloniales o bien subactuales antes de comenzar a excavar, rescatar y registrar rigurosamente los sitios prehistóricos, tarea a la que estaban focalizados y para la que los habían preparado en la universidad.
Los arqueólogos "históricos" parecieran estar tomando cuerpo como un segmento del gremio con una presencia no menor. Muchos de sus posicionamientos van destinados a superar la doble marginalidad de la arqueología histórica: al margen de la historiografía y al margen de la arqueología prehistórica. Llama la atención, a veces, el interés por generar una identidad disciplinaria propia, interés que no necesariamente hay que compartir para poder estudiar arqueológicamente los períodos colonial y republicano. Tampoco es necesario creer en una arqueología histórica planteada en forma opuesta a la "prehistórica" y formando un grupo aparte. Más todavía si aún la inmensa mayoría de los arqueólogos, titulados o no, provenimos exactamente de la misma escuela y muchos trabajan indistintamente en ambas "arqueologías".
¿Cómo fue que comenzó todo? Me gustaría dar una posible respuesta a esta pregunta... creo que todo empezó en la Europa decimonónica, cuando se daba un contraste entre la arqueología prehistórica europea y la arqueología de las primeras civilizaciones. Era una época de connotaciones donde la sociedad aún confundía la ideología con la verdad empírica. Se aceptaba comúnmente que el Hombre prehistórico era "primitivo porque no tenía sistema de escritura", o que "no tenía mayor desarrollo del espíritu, porque para eso son imprescindibles las letras". Por otra parte se asumían algunas de los siguientes tópicos: "la escritura viene de medio oriente", "los griegos inventaron la política", "los romanos crearon las leyes", etc. La idea que flotaba entre letrados y no letrados era la siguiente: el Hombre prehistórico tenía la misma potencialidad que el moderno, pero el desconocimiento de la escritura le impedía desarrollar su potencial de abstracción. Hoy, incluso, más de alguno todavía piensa que la "razón" permite que la "astucia" se transforme en "inteligencia" y eso no era posible en el Paleolítico porque la razón recién "la inventaron los griegos". Una buena porción de los historiadores, filósofos y eruditos de las "humanidades" ha tomado estas nociones por verdad, aún cuando las aprendan, las redacten y las presenten con palabras distintas o bien de manera implícita. Entre los letrados americanos existió una corriente decimonónica, el latinismo, que postulaba la superioridad espiritual de la tradición grecorromana por encima de las precolombinas como causa final de la conquista europea. Eso y no las armas de fuego. Personajes como Andrés Bello, por ejemplo, no estaban precisamente distantes de dicha corriente y los efectos de la institucionalización del latinismo aún se palpan en Chile, especialmente cuando constatamos que la mayor concentración de etnocentrismo se da en una buena porción de los profesores escolares y no entre los historiadores, ni entre los teólogos, ni entre los sociólogos.
Los gobiernos anteriores a la dictadura militar casi siempre mostraron una especial atención a la educación pública y en vísperas del siglo XX para acceder a cargos de importancia en educación no se podían desconocer "los contenidos filosóficos y espirituales de las letras humanísticas", según la opinión de muchos y no importando si el candidato, por ejemplo, viniese de la ingeniería o la economía. Sofismas similares probablemente todavía se planteen en algunos dominios académicos en los países occidentales.
¿Qué tiene que ver todo esto con la arqueología europea de fines del siglo XIX? Mucho. El conjunto de las nociones mencionadas formaba parte del "currículo oculto" con el que los sistemas de enseñanza europeos perpetuaban la idea de que su cultura los hacía superiores al resto de la humanidad. Los arqueólogos también recibieron enseñanza escolar y cuando se diferenciaba la arqueología de tiempos prehistóricos con respecto a la arqueología clásica afloraba toda una sensación de superioridad de lo "histórico" con respecto a lo "prehistórico".
El asunto se resumía así: Europa era igual que el resto de la humanidad, hasta que recibió la luz greco-romana, que la hizo superior. Después sufrió un retroceso bajo las tinieblas de la Edad Media y en virtud del Renacimiento pudo hacer brillar nuevamente la luz de la razón pura y práctica, pero esta vez sobre todo el planeta. Siguiendo un concepto distinto al de Kant, la razón pura correspondería al cultivo de las ciencias y las humanidades, y la práctica a la capacidad organizativa, política y económica, articuladas con una coherencia moral que, la mayoría de las veces, buscó legitimación ideológica en el cristianismo. Los prehistoriadores difícilmente podían encontrar herramientas retóricas de peso como para vencer la idea de la inferioridad congénita de sus grupos estudiados frente a los grupos cronológicamente posteriores. Las humanidades eran las únicas disciplinas que por aquellos años proveían de sustento teórico realmente profundo y reconocido socialmente para cualquier discurso ideológico (junto a la teología, claro). Eran precisamente la matriz disciplinaria e incluso institucional que mantenía la sensación de superioridad de lo escrito frente a lo ágrafo y de lo greco-romano frente al resto. Otras voces aún estaban en desarrollo embrionario y el marxismo aún no alcanzaba la fuerza social y política que tendría durante del siglo XX.
Los prehistoriadores llegaron a América. Trajeron la distancia, potencial o práctica, con los arqueólogos "de tiempos históricos". Como se sabe, en EEUU los prehistoriadores encontraron un enfoque teórico y disciplinario, distinto a las humanidades, que permitía valorar su trabajo y a las culturas prehistóricas de manera tal que podían equipararlas, gracias al relativismo cultural, con otras sociedades ubicadas en distinto tiempo y espacio. Ese enfoque era el de la antropología cultural. La arqueología, entonces, con mayor fuerza se distanció de la historiografía y se integró a la antropología. El "conocimiento del Hombre", supuestamente global e integrado, comenzó a pasar de la prehistoria a las sociedades etnográficas y viceversa, sin detenerse mucho en lo que había de por medio.
Si en Europa la actitud era despectiva desde lo "histórico" hacia lo "prehistórico", al interior de la arqueología americana se dio una situación inversa, pero no exactamente idéntica, condicionada por el hecho tan sencillo de que la disciplina se configuró bajo la guía de maestros provenientes de la arqueología prehistórica europea. Todavía recuerdo cuando en el primer año de la carrera el profesor nos señalaba que la arqueología prehistórica era la "arqueología más arqueología", subvalorando implícitamente a la arqueología histórica. Por otra parte, personas ajenas al gremio aún consideran que la arqueología escasamente puede llegar a ser incluso necesaria para el estudio de la Colonia o la república. ¿La razón? Según ellos ha pasado poco tiempo desde la llegada de los españoles; no hay "ruinas" o "altas culturas" que se hubiesen extinguido desde la conquista europea en adelante. Incluso la asociación de arqueología y antropología en algún momento hizo pensar a ciertos historiadores que la arqueología en América escasamente podría aportar algo al conocimiento de sociedades poseedoras de un sistema de escritura desarrollado sobre una base cultural de carácter greco-romano donde existían buenas fuentes documentales. ¿Por qué se comenzó a cuestionar todo esto teniendo al concepto de arqueología histórica como concepto central? Las razones pueden ser múltiples, pero parecieran apuntar a un mismo fondo causal: una carrera cuya ponderación PAA exigía un 50% de manejo histórico escasamente ofrecía a sus estudiantes ramos vinculados con la Historia. Lógicamente el estudiante mantuvo su interés o bien su formación histórica y, tarde o temprano, dispuso de fuentes bibliográficas en donde se vincula Historia y arqueología. Paulatinamente se incrementó el interés en materiales culturales que hasta ese momento parecían estar fuera del interés arqueológico y más cercano al interés de anticuarios, coleccionistas, arquitectos e incluso curas. Desde entonces que en varias ocasiones se ha intentado definir teórica o bien especulativamente el carácter o bien la médula de la arqueología histórica, a la par que se desarrollan los trabajos empíricos. Se ha sostenido que debe plantearse como meta la superación de alienaciones, tanto entre los distintos sujetos culturales involucrados por la práctica arqueológica como también entre el mundo académico y los actores sociales vinculados al patrimonio cultural. Esto se ha realizado en conjunto con una serie de críticas relativamente profundas a la relación entre academia, positivismo y capitalismo. También se han formulado críticas a la escasa profundidad relativa de su desarrollo teórico. Creemos que en este tipo de trabajos se respira una preocupación real por los temas mencionados y, desde una toma de postura, existe de nuestra parte real interés por responder de modo fáctico a los desafíos que teóricamente se han planteado para la arqueología histórica. Partiendo de la base de que la arqueología constituye un intento sistemático de comprender los procesos históricos sobre la base del estudio de la cultura material, podemos incluso cuestionar por redundante la categoría de "arqueología histórica". En ese sentido y bajo una perspectiva de carácter explícitamente historicista, la arqueología, en su conjunto, debe ser considerada como una disciplina profundamente histórica. Consecuentemente nos resulta más cómodo hablar directamente de la arqueología colonial o republicana, de la misma manera en que se habla de la arqueología del Formativo o del Paleoindio.
¿Y qué es la Historia? Después de revisar una gama de autores, creo que no sería aventurado definir la Historia como una práctica disciplinada que construye un conjunto sistemático de discursos sobre el pasado. Aunque resulte inverosímil para varios, el agrupamiento de discursos provenientes de distintas corrientes también puede constituir un conjunto sistemático acerca del pasado. ¿Historiografía? La primera vez que me acerqué a dicha palabreja fue en segundo medio. "Historiografía se refiere a la interpretación de la Historia". Nunca he podido olvidar la respuesta dada por mi profesor jefe mientras ordenaba unos papeles en su oficina. Más gráfico resultaría definir historiografía como "el arte de escribir la Historia". Pensando en la definición ofrecida en el párrafo precedente acerca de la Historia, creo que es mejor conceptualizar la historiografía como el conjunto dinámico de criterios involucrados en la construcción de un relato histórico específico. Decimos que es "dinámico" dado que los "criterios" no permanecen inalterables a lo largo del tiempo y se relacionan con algo absolutamente práctico: escribir la Historia. En esta "manera de escribir" entran los marcos teóricos, las metodologías, la formación académica y todas aquellas cosas bien descritas por la sociología de la ciencia.
Al contrastar una disciplina caracterizada como "un intento sistemático de comprender los procesos históricos sobre la base del estudio de la cultura material" con otra disciplina que constituye "una práctica disciplinada destinada a construir un conjunto sistemático de discursos sobre el pasado" aflora lo que realmente caracteriza tanto al arqueólogo -interpretar la cultura material- como al historiador actual -construir un discurso global sobre el pasado. Aflora también la plena conciencia no sólo de lo absurdo que resulta hablar de "arqueología histórica" sino también la existencia de una "Prehistoria" como algo separado de la "Historia". Todas categorías que existen por su razón de utilidad más que por una sólida fundamentación teórica. Los teóricos de la arqueología histórica, si bien han denunciado lo absurdo de las barreras entre dos disciplinas centradas en el pasado, escasamente han sido capaces de proponer nuevos conceptos metodológicamente operativos y teóricamente profundos al mismo tiempo. La estructura de sus artículos o la lectura de sus ponencias parten de un cuestionamiento crítico acerca de conceptos como los aquí planteados, pasan por problematizadas reflexiones de consistencia muy variable y vuelven al problematizado punto de partida. Sus argumentaciones, la mayoría de las veces interesantes, otras veces discutibles y pocas veces incoherentes, son aceptadas como manifestación de lo importante que resulta reflexionar en arqueología, pero la mayor parte de la audiencia arqueológica, dentro de su fuero interno, sigue validando la distinción histórico-prehistórico en su razón de utilidad y cómodo convencionalismo.
No sólo la presencia de los arqueólogos en el ambiente sino también la integración de técnicas provenientes de la investigación social, tales como la entrevista y la disponibilidad de fuentes tales como el cine, la fotografía o la grabación, así como también la presencia de historiadores en temas de contingencia son factores que han ido dejando la imagen del historiador de "archivo" como una imagen cada vez más clásica e incluso como anacrónica. Pese a todos los puntos comunes entre arqueólogo e historiador el manejo de fuentes documentales y de la cultura material sigue demandando especialistas. La integración efectiva entre arqueólogo e historiador constituye la verdadera necesidad antes que conceptualizar la especificidad de cada una de las etiquetas, tarea a la que uno y otro, en ciertas ocasiones, se han abocado mirando desde su disciplina, no siempre consultando la opinión del otro e incluso dejándose llevar por informaciones que escasamente van más allá del prejuicio.
Un paso necesario para la integración consiste es posicionar a ambas en el ámbito de las ciencias sociales. Sólo entonces nos damos cuenta que la historiografía del arqueólogo se llama "teoría arqueológica" y también se caracteriza por el dinamismo. El fracaso manifiesto de la mente letrada e ilustrada de Europa para "corregir" los errores acumulados a lo largo de los supuestos siglos de ignorancia medieval o etnográfica y la imposibilidad de encontrar soluciones puramente racionales de los problemas humanos sobre la base del conocimiento humanístico son las causas reales que explican el surgimiento y desarrollo de las ciencias sociales. Al caracterizar la historia dentro del paradigma científico se abren mejores posibilidades paradigmáticas de superar el espiritualismo humanístico-latinista y toda la carga de etnocentrismo que conlleva. Es el requisito para asumir de modo maduro y realista el flujo interdisciplinario de conceptos y enfoques que desde disciplinas como la sociología han arribado al campo de los historiadores. El chauvinismo contenido en el concepto de la historia como una "disciplina sui generis" impide una verdadera interdisciplinareidad y, por tanto, un retardo en el desarrollo de visiones globales acerca del fenómeno humano, especialmente de aquellas que tengan real ajuste con la realidad y que, además, representen un aporte sustantivo a la sociedad actual.
La arqueología colonial y republicana se vuelve realmente histórica cuando se realiza dicha integración bajo el paradigma de la ciencia social. El arqueólogo "histórico" lo hace de manera consciente o inconsciente, pero lo hace igual y su práctica se define operativa y arbitrariamente como una arqueología centrada en los períodos colonial y republicano. El tema no debe ser más complicado que esto. Las mayores verdades de la teoría arqueológica, con respecto al período que sea, no tienen por qué constituir algo que vaya más allá de lo evidente: en realidad practicamos la teoría en forma correcta cuando nos liberamos de los discursos que nos impiden llegar a lo evidente.
Thursday, March 29, 2007
La filosofía de Hegel
La situación del hegeliano se parece a la de un caminante infatigable que carga un pesado baúl sobre sus hombros. Todos sus recursos han sido gastados para mantener el baúl en buenas condiciones. Muchas veces pasa hambre y frío. Cuando viene la noche cesa de caminar. Busca entonces un lugar a la vera del camino donde permanecer. Abre el cajón y saca su único contenido: un toldo de nylon destinado a proteger el baúl. El caminante se conformará con la protección bajo el toldo permaneciendo junto al preciado baúl. ¿para qué sirve el baúl? Para llevar el toldo. ¿Para qué sirve el toldo? Para proteger al baúl. Su vida no tendrá descanso hasta el día que muera o que abandone el baúl, conservando el toldo. Así es la situación del hegeliano.
Todo esto me recuerda un tal Trotsky, usando el arma crítica arriba del andamio.
Todo esto me recuerda un tal Trotsky, usando el arma crítica arriba del andamio.
Saturday, January 27, 2007
Camino
Si te sientas en el camino, ponte de frente a lo que aún te falta por andar y de espaldas a lo ya andado.
(Proverbio chino)
(Proverbio chino)
Wednesday, January 10, 2007
Esencialmente no esencialista
En antropología la moda es la siguiente: "esto es esencialismo, entonces es mentira". El asunto se grafica mejor con un ejemplo. "El rasgo esencial del Imperio bizantino es su carácter griego" Esta constituye la proposición A. Vamos a reformular la proposición A con el objeto de generar la proposición B, que es como sigue: "La principal característica cultural del Imperio bizantino es la preponderancia del elemento cultural griego". Desde el punto de vista del castellano natural, que utiliza la mayoría de las personas comunes y corrientes, ambas proposiciones son equivalentes, pero por una de esas cosas increíbles de la vida académica, reflejo de las delicadas articulaciones del pensamiento antropológico, que, por cierto, me superan, la primera sería blanco de duras críticas por esencialista mientras que la segunda no.
Esto parece muy oscuro, pero frente a mis limitaciones no me desmoralizaré. Creo vislumbrar la luz: he encontrado una solución simple. Realmente tranquilizadora y simple. Dormiré tranquilo. Pero no. Pensándolo bien, no dormiré tranquilo: creo intuir que algún (a) adalid del pensamiento crítico dirá que lo mío es un simplismo provocado por mi condición de descriptólogo cerámico. Incluso más: algún seguidor de Derrida, Descola, Girard, etc., especialmente alguno de esos que transitan por el segundo piso de Sociales, afinará su ojo y alcanzará las mayores profundidades de la crítica y la deconstrucción: "lo que sucede es que se aferra a dogmas religiosos anacrónicos, por eso hace puras descripciones, no planteándose los problemas fundamentales del pensamiento, o bien enfrentándolos con simplismo, alcanzando sólo soluciones simples".
No me importa. Mis amigos de antropología, por cierto libres de todo prejuicio, comprenderán mi postura una vez que la lean: decidí declararme ESENCIALMENTE NO ESENCIALISTA.
O sea, no soy esencialista porque eso está inscrito en mi diseño estructural, o sea soy no esencialista por esencia, o sea, mi esencia es el no esencialismo. PERO ahí tenemos una paradoja: para no ser esencialista no me puedo aferrar a una esencia, o sea debo re-configurar mi diseño estructural, entonces debo esencializarme, lo cual, a su vez, conlleva, que ya no puedo ser antiesencialista, esto significa que para poder ser no esencialista debo volver a serlo en forma esencial, lo cual significa que soy no esencialista por esencia, o sea, mi esencia es el no esencialismo. PERO ahí tenemos una paradoja: para no ser esencialista no me puedo aferrar a una esencia...
Efectivamente, después de esta breve y por cierto fructífera gimnasia mental, que en nada desmerece con respecto al postmodernismo, rico en sus aportes a la sociedad, he decidido asumir que los críticos hacia este buen hombre que soy quizás tengan razón. Es necesario plantearse las cosas en forma crítica y con un lenguaje sin recovecos. Vamos a dejar el SIMPLISMO, los PREJUICIOS y la CRITICA LIGERA.
Usar la palabra "esencia" no tiene por que diablos implicar "esencialismo". Es como si por usar la palabra "existencia" los seres humanos cotidianos inmediatamente deberían ser catalogados como "existencialistas". Muchos de los que critican a autores como Pedro Morandé aún no son capaces de descubrir una cosa tan elemental como aquella, y aunque dicho autor no utilizase la palabreja, igualmente es sociólogo, católico, padre de familia y hace clase en la PUC, por lo tanto, para algun@s que conozco, todo lo que diga Morandé es mentira, etnocéntrico, patriarcado, etc.
Visto esto, nos encontamos frente dos opciones: la primera es abandonar aquel vocablo ofensivo para el pensamiento antropológico y redactar frases más retorcidas para decir las mismas cosas que decíamos antes. Esto se grafica en el ejemplo de la proposición B con respecto a la A. Con respecto a esta posibilidad algunos se me han adelantado y lo vienen haciendo desde hace algunos años, alejando más aún el vocabulario de la disciplina con respecto al lenguaje de los seres cotidianos. Nunca me ha quedado claro si pretenden o no encabezar un cambio cultural en Occidente en este orden de cosas.
La segunda opción es simplemente ACEPTAR el vocablo y asumir un pequeño cambio en su concepto: las esencias CAMBIAN, junto al CAMBIO CULTURAL. En el concepto tradicional la esencia es esencia porque es inalterable. Creo que las esencias cambian con la cultura. Si se acepta de esta manera podemos señalar sin miedo a error, que el Imperio Español fue un imperio esencialmente católico, que Santiago es una ciudad esencialmente chilena y que el kultrún es esencialmente mapuche. No tengamos miedo en decir que Constantinopla fue una ciudad esencialmente griega, del mismo modo que Estambul es una ciudad esencialmente turca.
Ojo con una cosa: esta opción tiene un flanco débil que entraña, quizás, un mayor desarrollo: la posible falta de especificidad. Para eso invita a comparar nuevamente las proposiciones A y B. Aunque, a decir verdad, la especificación debería ser tarea de los profesionales que trabajan con temas culturales. Decir "el imperio bizantino fue esencialmente griego" puede resultar tan vacío de contenido y creatividad como decir "Latinoamerica se caracteriza por el sincretismo".
Ojo con otra cosa: no se está diciendo que las identidades necesariamente tengan que pasar por rasgos profundamente esenciales (aunque de mi parte tienen autorización antropológica para poseerlos). Si bien es cierto mantengo mi identidad chilena a pesar que no estoy vestido de huaso y apenas sé bailar cueca, esto no implica que ser chileno sea cualquier cosa. Mapuche tampoco puede ser cualquier cosa y aymara tampoco es cualquier cosa. Para enfocar las cosas de manera más íntegra ("holística") se hace necesario desempolvar un concepto siempre útil, al menos en arqueología, el concepto de historia cultural, que debe combinarse con dos conceptos de gran realismo: evolución cultural y sistemas sociales. El estructuralismo y la antropología a "lo crítico-narrativo" están bien, pero el ojo se vuelve estrábico y las manos inoperantes cuando solamente se disfruta en comentarios construidos desde una sola perspectiva, por lo general en conversaciones de aula y con el texto de algún teórico en la mano.
El subterráneo
Esto parece muy oscuro, pero frente a mis limitaciones no me desmoralizaré. Creo vislumbrar la luz: he encontrado una solución simple. Realmente tranquilizadora y simple. Dormiré tranquilo. Pero no. Pensándolo bien, no dormiré tranquilo: creo intuir que algún (a) adalid del pensamiento crítico dirá que lo mío es un simplismo provocado por mi condición de descriptólogo cerámico. Incluso más: algún seguidor de Derrida, Descola, Girard, etc., especialmente alguno de esos que transitan por el segundo piso de Sociales, afinará su ojo y alcanzará las mayores profundidades de la crítica y la deconstrucción: "lo que sucede es que se aferra a dogmas religiosos anacrónicos, por eso hace puras descripciones, no planteándose los problemas fundamentales del pensamiento, o bien enfrentándolos con simplismo, alcanzando sólo soluciones simples".
No me importa. Mis amigos de antropología, por cierto libres de todo prejuicio, comprenderán mi postura una vez que la lean: decidí declararme ESENCIALMENTE NO ESENCIALISTA.
O sea, no soy esencialista porque eso está inscrito en mi diseño estructural, o sea soy no esencialista por esencia, o sea, mi esencia es el no esencialismo. PERO ahí tenemos una paradoja: para no ser esencialista no me puedo aferrar a una esencia, o sea debo re-configurar mi diseño estructural, entonces debo esencializarme, lo cual, a su vez, conlleva, que ya no puedo ser antiesencialista, esto significa que para poder ser no esencialista debo volver a serlo en forma esencial, lo cual significa que soy no esencialista por esencia, o sea, mi esencia es el no esencialismo. PERO ahí tenemos una paradoja: para no ser esencialista no me puedo aferrar a una esencia...
Efectivamente, después de esta breve y por cierto fructífera gimnasia mental, que en nada desmerece con respecto al postmodernismo, rico en sus aportes a la sociedad, he decidido asumir que los críticos hacia este buen hombre que soy quizás tengan razón. Es necesario plantearse las cosas en forma crítica y con un lenguaje sin recovecos. Vamos a dejar el SIMPLISMO, los PREJUICIOS y la CRITICA LIGERA.
Usar la palabra "esencia" no tiene por que diablos implicar "esencialismo". Es como si por usar la palabra "existencia" los seres humanos cotidianos inmediatamente deberían ser catalogados como "existencialistas". Muchos de los que critican a autores como Pedro Morandé aún no son capaces de descubrir una cosa tan elemental como aquella, y aunque dicho autor no utilizase la palabreja, igualmente es sociólogo, católico, padre de familia y hace clase en la PUC, por lo tanto, para algun@s que conozco, todo lo que diga Morandé es mentira, etnocéntrico, patriarcado, etc.
Visto esto, nos encontamos frente dos opciones: la primera es abandonar aquel vocablo ofensivo para el pensamiento antropológico y redactar frases más retorcidas para decir las mismas cosas que decíamos antes. Esto se grafica en el ejemplo de la proposición B con respecto a la A. Con respecto a esta posibilidad algunos se me han adelantado y lo vienen haciendo desde hace algunos años, alejando más aún el vocabulario de la disciplina con respecto al lenguaje de los seres cotidianos. Nunca me ha quedado claro si pretenden o no encabezar un cambio cultural en Occidente en este orden de cosas.
La segunda opción es simplemente ACEPTAR el vocablo y asumir un pequeño cambio en su concepto: las esencias CAMBIAN, junto al CAMBIO CULTURAL. En el concepto tradicional la esencia es esencia porque es inalterable. Creo que las esencias cambian con la cultura. Si se acepta de esta manera podemos señalar sin miedo a error, que el Imperio Español fue un imperio esencialmente católico, que Santiago es una ciudad esencialmente chilena y que el kultrún es esencialmente mapuche. No tengamos miedo en decir que Constantinopla fue una ciudad esencialmente griega, del mismo modo que Estambul es una ciudad esencialmente turca.
Ojo con una cosa: esta opción tiene un flanco débil que entraña, quizás, un mayor desarrollo: la posible falta de especificidad. Para eso invita a comparar nuevamente las proposiciones A y B. Aunque, a decir verdad, la especificación debería ser tarea de los profesionales que trabajan con temas culturales. Decir "el imperio bizantino fue esencialmente griego" puede resultar tan vacío de contenido y creatividad como decir "Latinoamerica se caracteriza por el sincretismo".
Ojo con otra cosa: no se está diciendo que las identidades necesariamente tengan que pasar por rasgos profundamente esenciales (aunque de mi parte tienen autorización antropológica para poseerlos). Si bien es cierto mantengo mi identidad chilena a pesar que no estoy vestido de huaso y apenas sé bailar cueca, esto no implica que ser chileno sea cualquier cosa. Mapuche tampoco puede ser cualquier cosa y aymara tampoco es cualquier cosa. Para enfocar las cosas de manera más íntegra ("holística") se hace necesario desempolvar un concepto siempre útil, al menos en arqueología, el concepto de historia cultural, que debe combinarse con dos conceptos de gran realismo: evolución cultural y sistemas sociales. El estructuralismo y la antropología a "lo crítico-narrativo" están bien, pero el ojo se vuelve estrábico y las manos inoperantes cuando solamente se disfruta en comentarios construidos desde una sola perspectiva, por lo general en conversaciones de aula y con el texto de algún teórico en la mano.
El subterráneo
Saturday, November 25, 2006
El paradigma del pantocrátor
En esto consiste: el estado y Dios son masculinos. El estado se identifica con Dios a niveles discursivo, ideológico y también inconciente. A Dios se le imagina como autócrata e icongráficamente se le representa como gobernante masculino. Las raíces del paradigma del pantocrátor están en el bajo imperio romano, que corresponde al último tramo de la antigüedad que va desde Diocleciano hasta la deposición de Rómulo Augústulo (476 DC).
El paradigma del pantocrátor se relaciona estrechamente con el estado de cristiandad que consiste en la superposición de tres rasgos al interior de una sociedad: el cristianismo, en su versión protestante o católica, es ideológicamente preponderante o hegemónico, esta asociado al poder político y mantiene impregnadas las pautas culturales. Para que una sociedad constituya un estado de cristiandad debe poseer por lo menos dos de esos tres rasgos.
Como el paradigma del pantocrátor coincide con el estado de cristiandad, la cultura popular (y no tan popular) considera literamente al estado como el padre y a la Iglesia como la madre. No es una teocracia en un sentido estricto dado que no son los religiosos necesariamente los que gobiernan, tampoco es un estado secularizado por razones lógicas. Podríamos decir que es un estado-Iglesia en el sentido que Trigger le dio al concepto a partir de L. White.
La idea de un paradigma pantocrático se relaciona estrechamente con la organización patriarcal de la sociedad. En la sociedad chilena no es difícil encontrar familias en donde la madre-esposa reza el rosario, va a la Iglesia, es buena y el marido-papá igual pretende hacer lo que quiere con ella. Es increíble, pero en Chile existen personas de ambos géneros a las que les gusta el tono golpeado o que disfrutan contemplando a los jefes que de lejos se nota que son jefes. La asociación entre esto y el paradigma pantocrático se puede rastrear fácilmente en la derecha social y política de nuestro país.
En alguna manera fue el emperador Teodosio I (379-395) quien definió la pauta que organizaría las cosas en los siguientes 1500 años: transformó al cristianismo en religión oficial y excluyente, y basó su poder efectivo en una alianza entre el poder imperial y la aristocracia convertida al cristianismo. La alianza entre poder político y oligarquia cristiana está lejos de desaparecer en nuestras sociedades latinoamericanas y sincréticas. Esto no tiene por qué significar que el cristianismo sea necesariamente un elemento de dominación o una alternativa religiosa inválida o lisa y llanamente una cosa mala. Precisamente reconocer la existencia del paradigma pantocrático es condición necesaria para que el cristianismo se manifieste como una auténtica experiencia redentora o de liberación.
Estamos repletos de elementos medievales e incluso pre-medievales, buenos y malos, con los que se convive y nuestros estudiosos antropológicos parecieran prestar atención sólo a lo que ellos mismos definieron como "alteridad" o "sincretismo", negando muchas veces cualquier tipo de transplante Europa-América por considerarlo etnocéntrico, incluso en forma involuntaria. Hasta ahora se ha planteado la necesidad de una antropología como crítica cultural. Hay estudiosos que confunden esto con deconstruir y nada más que deconstruir. En un ambiente intelectual realmente sano se debe entender la crítica como la más elaborada forma de discernimiento entre lo bueno y lo malo de una realidad. La crítica cuando va acompañada de propuesta siempre será una crítica más integra que la mera deconstrucción. Una antropología explícitamente histórica podrá proveernos de las herramientas no sólo para lograr una imagen más ajustada de nuestra tradición cultural, sino incluso adoptar un rol terapéutico frente a la memoria histórica que, bajo la forma del paradigma cultural, no se halla a nuestras espaldas sino enfrente, modelando el camino por donde la sociedad transita.
Tuesday, October 17, 2006
¿O la teoría o la práctica? Mejor la teoría como práctica
Siempre el comienzo es difícil...
En los comienzos de mi andar por la senda antropológica estuve muy dado a discutir sobre temas epistemológicos y de Filosofía pura. Después apareció la teoría arqueológica, centro de interesantes discusiones en las que tuve ocasión de participar, por lo general, defendiendo la condición científica de la arqueología, postura de la que estoy lejos de renunciar. Algo sucedió en forma paralela, cada vez fuí hablando menos de eso y dedicándome más a las cosas terrenales. La fomación arqueológica demanda atención para cosas en las que los grandes cuestionamientos no sólo son prescindibles, sino que, a veces, incompatibles. El silencio teórico se fue apoderando de mi persona al tiempo que me llenaba con cosas históricas o de cerámica. El punto álgido dentro de mi falta de ardor por las abstracciones lo constituyó el pasado taller de teoría, al que por cierto asistí como silencioso oyente (y como encargado de la caja).
Las discusiones teóricas se agotan o se saturan, no hay otra posibilidad. Esa fue, quizás, la mayor enseñanza que me dejó mi profesor de antropología social (actual decano). Y es que mirando "desde fuera" a los cultores de la teoría arqueológica y a sus artículos salta a la vista que tiempo, recursos e ideas se han destinado en gran cantidad para caracterizar nociones tales como “teoría”, “relación teoría-método”, “diferencia teoría-modelo”, etc., en una serie de problematizaciones que también engloban aspectos políticos, históricos e incluso económicos de la disciplina. No es superfluo poner de relieve que algunos de nuestros teóricos intentan acallar las críticas formuladas por ciertos representantes de otras C.C.S.S. que están convencidos aún de que no se necesita mucha cabeza para describir materiales. Por cierto que dichos críticos no sólo ignoran cosas básicas de la arqueología, sino también algunas del sentido común y, por cierto, me tienen indiferente.
El campo teórico es propicio para las vanidades intelectuales y por eso la actitud preferible es la precisión, evitando el arte erística y formulanado las opiniones de modo conciso. Después del silencio prefiero postular una visión guiada por el principio de parsimonia y postulo la existencia empírica de dos componentes cuya integración forma el cuerpo de la arqueología. Las dimensiones paradigmática y metodológica. Miento. Creo que esto no es una ocurrencia genuina o un mero postulado; es una realidad en arqueología. La dimensión paradigmática o heurística es la dimensión en la que se generan los modelos formales que permiten ordenar la información empírica, mientras que la dimensión metodológica es el ámbito dentro del cual se discrimina cuál dato empírico será considerado relevante para la disciplina y cuál no. Lógicamente este discernimiento se hace a la luz de los criterios postulados desde el modelo implementado por el arqueólogo. Lo decimos de otra manera: la dimensión metodológica es el ámbito en el que modelo y dato toman contacto entre sí. Por modelo estamos entendiendo una representación lógica y simplificada de un aspecto de la realidad, destinada a la sistematización del dato empírico. En este sistema bidimensional creo, se explica con sentido realista la práctica actual de la Arqueología.
Hasta aquí todo bien, entonces demos un segundo paso. Hay una corriente “marxista”, otra “estructuralista” y varias otras corrientes de opinión que suelen recibir el apelativo bastante cómodo de “teorías”. El rasgo compartido entre estas corrientes intelectuales consiste en ser entidades que inspiran modelos o entidades de las que dichos modelos se desprenden. Si se analiza la definición de modelo propuesta en el párrafo anterior veremos que lleva implícita las ideas de “formalización”, “especificidad” y “depuración analítica”. Frente a esto, las “corrientes”, cada una en su integridad, nunca poseen estos tres rasgos en forma simultánea y total. Inferencia inmediata: no son modelos. Por otra parte tenemos que si por ejemplo, se agrupan todos los textos clasificables como “marxistas” y se comparan entre sí, se podría llegar a decir que esta corriente posee incoherencias internas o conceptos polisémicos. Las corrientes no constituyen discursos absolutamente congruentes, necesario para caracterizarla como un “sistema” de pensamiento filosófico. Si “teoría” corresponde a “sistema de pensamiento”, entonces difícilmente estas corrientes constituyen teorías. Las corrientes sirven de contexto y estímulo para el diseño de modelos que inspiren, a su vez, el diseño de nuevos modelos. A estos “modelos de modelos”, formales y precisos, denomino paradigmas. Así tenemos, por ejemplo, que el sistemismo constituye una “corriente de opinión” que crea las condiciones y provee de las herramientas necesarias para el diseño de un paradigma como el de Flannery, como de varios otros, entre los cuales podríamos mencionar el de Rappaport o el de Clarke.
Esta manera de ver las cosas, creo, facilita enormemente las cosas y nos libra del bizantinismo contenido en decenas de discusiones “teórico-metodológicas”, las cuáles no sólo suelen ser apasionadas sino también un poco atormentadas. Además nos permite ligar de mejor manera paradigmas y metodologías mediante el concepto de “modelo”, evitando confundir discusiones de un ámbito filosófico o bien político con otras de un ámbito arqueológico. La puesta en movimiento de todos estos elementos en el mundo de la realidad se llama "teoría". Por teoría estamos entendiendo la interrelación dinámica y real entre la dimensión paradigmática y las corrientes de opinión. Las discusiones sobre "la teoría" no la definen al modo de una conclusión a la que se llega después de dialogar, sino que forman la sustancia de la teoría, a modo de práctica social, situación que apunta a la existencia de un punto ciego en las discusiones. Es hora de que la teoría, al menos en arqueología, sea entendida como una práctica y no como discurso(s), como realidad y no como abstracción.
El subterráneo
En los comienzos de mi andar por la senda antropológica estuve muy dado a discutir sobre temas epistemológicos y de Filosofía pura. Después apareció la teoría arqueológica, centro de interesantes discusiones en las que tuve ocasión de participar, por lo general, defendiendo la condición científica de la arqueología, postura de la que estoy lejos de renunciar. Algo sucedió en forma paralela, cada vez fuí hablando menos de eso y dedicándome más a las cosas terrenales. La fomación arqueológica demanda atención para cosas en las que los grandes cuestionamientos no sólo son prescindibles, sino que, a veces, incompatibles. El silencio teórico se fue apoderando de mi persona al tiempo que me llenaba con cosas históricas o de cerámica. El punto álgido dentro de mi falta de ardor por las abstracciones lo constituyó el pasado taller de teoría, al que por cierto asistí como silencioso oyente (y como encargado de la caja).
Las discusiones teóricas se agotan o se saturan, no hay otra posibilidad. Esa fue, quizás, la mayor enseñanza que me dejó mi profesor de antropología social (actual decano). Y es que mirando "desde fuera" a los cultores de la teoría arqueológica y a sus artículos salta a la vista que tiempo, recursos e ideas se han destinado en gran cantidad para caracterizar nociones tales como “teoría”, “relación teoría-método”, “diferencia teoría-modelo”, etc., en una serie de problematizaciones que también engloban aspectos políticos, históricos e incluso económicos de la disciplina. No es superfluo poner de relieve que algunos de nuestros teóricos intentan acallar las críticas formuladas por ciertos representantes de otras C.C.S.S. que están convencidos aún de que no se necesita mucha cabeza para describir materiales. Por cierto que dichos críticos no sólo ignoran cosas básicas de la arqueología, sino también algunas del sentido común y, por cierto, me tienen indiferente.
El campo teórico es propicio para las vanidades intelectuales y por eso la actitud preferible es la precisión, evitando el arte erística y formulanado las opiniones de modo conciso. Después del silencio prefiero postular una visión guiada por el principio de parsimonia y postulo la existencia empírica de dos componentes cuya integración forma el cuerpo de la arqueología. Las dimensiones paradigmática y metodológica. Miento. Creo que esto no es una ocurrencia genuina o un mero postulado; es una realidad en arqueología. La dimensión paradigmática o heurística es la dimensión en la que se generan los modelos formales que permiten ordenar la información empírica, mientras que la dimensión metodológica es el ámbito dentro del cual se discrimina cuál dato empírico será considerado relevante para la disciplina y cuál no. Lógicamente este discernimiento se hace a la luz de los criterios postulados desde el modelo implementado por el arqueólogo. Lo decimos de otra manera: la dimensión metodológica es el ámbito en el que modelo y dato toman contacto entre sí. Por modelo estamos entendiendo una representación lógica y simplificada de un aspecto de la realidad, destinada a la sistematización del dato empírico. En este sistema bidimensional creo, se explica con sentido realista la práctica actual de la Arqueología.
Hasta aquí todo bien, entonces demos un segundo paso. Hay una corriente “marxista”, otra “estructuralista” y varias otras corrientes de opinión que suelen recibir el apelativo bastante cómodo de “teorías”. El rasgo compartido entre estas corrientes intelectuales consiste en ser entidades que inspiran modelos o entidades de las que dichos modelos se desprenden. Si se analiza la definición de modelo propuesta en el párrafo anterior veremos que lleva implícita las ideas de “formalización”, “especificidad” y “depuración analítica”. Frente a esto, las “corrientes”, cada una en su integridad, nunca poseen estos tres rasgos en forma simultánea y total. Inferencia inmediata: no son modelos. Por otra parte tenemos que si por ejemplo, se agrupan todos los textos clasificables como “marxistas” y se comparan entre sí, se podría llegar a decir que esta corriente posee incoherencias internas o conceptos polisémicos. Las corrientes no constituyen discursos absolutamente congruentes, necesario para caracterizarla como un “sistema” de pensamiento filosófico. Si “teoría” corresponde a “sistema de pensamiento”, entonces difícilmente estas corrientes constituyen teorías. Las corrientes sirven de contexto y estímulo para el diseño de modelos que inspiren, a su vez, el diseño de nuevos modelos. A estos “modelos de modelos”, formales y precisos, denomino paradigmas. Así tenemos, por ejemplo, que el sistemismo constituye una “corriente de opinión” que crea las condiciones y provee de las herramientas necesarias para el diseño de un paradigma como el de Flannery, como de varios otros, entre los cuales podríamos mencionar el de Rappaport o el de Clarke.
Esta manera de ver las cosas, creo, facilita enormemente las cosas y nos libra del bizantinismo contenido en decenas de discusiones “teórico-metodológicas”, las cuáles no sólo suelen ser apasionadas sino también un poco atormentadas. Además nos permite ligar de mejor manera paradigmas y metodologías mediante el concepto de “modelo”, evitando confundir discusiones de un ámbito filosófico o bien político con otras de un ámbito arqueológico. La puesta en movimiento de todos estos elementos en el mundo de la realidad se llama "teoría". Por teoría estamos entendiendo la interrelación dinámica y real entre la dimensión paradigmática y las corrientes de opinión. Las discusiones sobre "la teoría" no la definen al modo de una conclusión a la que se llega después de dialogar, sino que forman la sustancia de la teoría, a modo de práctica social, situación que apunta a la existencia de un punto ciego en las discusiones. Es hora de que la teoría, al menos en arqueología, sea entendida como una práctica y no como discurso(s), como realidad y no como abstracción.
El subterráneo
Monday, June 19, 2006
¿Postmodernidad? ¿Ciencia postmoderna?
Esto ya tenía telarañas... pero después de mucho pensarlo la conclusión es la siguiente: VIVIMOS EN LA MODERNIDAD. Gran conclusión ¿no? La etapa que cerramos con la caída del muro de Berlín en realidad era la PREMODERNIDAD. Los famosos "pilares" de la modernidad, entiéndase: presencia de la razón ontologizada, el estado monárquico legitimado en Dios, la oposición binaria como mecanismo para todo, la dicotomía conciencia/mundo y la polémica racionalismo/empirismo, no son los pilares de ninguna modernidad: son supervivencias de la EDAD MEDIA. ¿Por qué no lo vemos así? Por una razón sencilla: del mundo medieval sabemos nada y escasamente nos hemos acercado a él sin sacudirnos de los estereotipos y prejuicios transmitidos por un sistema educacional "moderno" secular y racionalista, que la pintan como la "medianoche de la humanidad" o como una mancha de petróleo de la cual hay poco que aprender.
Recién ahora estamos en la verdadera modernidad. ¿Y el capitalismo? Sencillo: una resurrección de los patrones económicos romano-imperiales urbanos, que realmente NUNCA murieron, simplemente pasaron a la poderosa Constantinopla, controladora de la economía, de ahí a las ciudades italo-bizantinas como Venecia o Génova y de ahí en adelante... cuento conocido. A su vez la Edad Media (al menos en Europa occidental) es en realidad una extensión lógica del orden sociocultural tardo romano, con un estado de cristiandad emergente. Extensión llena de los resultados arrojados por una aculturación entre una sociedad estatal (el imperio) y jefaturas o bien sociedades de rango (los germanos). La síntesis genuina viene a ser eso que conocemos como feudalismo y estado de cristiandad medieval. Siguiendo las palabras del maestro Italo: "una época de desórdenes" durante la cual sus actores sociales no vieron un quiebre con el imperio sino una pausa dentro de lo que parecía un orden divino. Un orden que definía una ONTOLOGIA sobre el Hombre y sobre la realidad que, a su vez, determinaba una TELEOLOGIA para la Historia. Los "metarrelatos de la modernidad" en el fondo poseen la misma estructura (ontología-teleologia), basta con ver el marxismo. El paso decisivo hacia la era moderna, en la que vivimos, se da cuando se "superan" o bien se relativizan dichos "metadiscursos".
Vale decir:
ontología + teleología = premoderno;
ontología s/ teleología = moderno.
Vivimos en la modernidad, la ciencia "moderna" es quizás su antecedente más nítido. Reaccionando frente a los cambios históricos que afectaron a la premodernidad lo que ahora se conoce como "filosofía de la ciencia" experimenta tres grandes etapas: el Positivismo Ingenuo, que alcanza su clímax con Comte, el Positivismo lógico, máxima expresión del mal para algunos, y finalmente el POSITIVISMO CRITICO, aquello en lo que realmente vivimos ¿en qué consiste?: se aceptan los errores en la observación, la importancia de la mediación social, lo valioso de las construcciones simbólicas, etc. pero en los hospitales, en las encuestas, en la inversión empresarial, en la construcción de aviones y en la vida de la mayoría de las personas comunes y corrientes que no han pasado por las aulas de antropología, sigue mandando el dato empírico. Incluso en el accionar de personas ligadas a alguna ciencia no sociologizada. Hasta para criticar al "positivismo" manda el dato empírico...
Después de mucho ponderar creo que nunca existieron ni la sociedad ni la ciencia postmoderna. ¿Qué opinará el resto? Espero que los amigos del "postmodernismo" (corriente intelectual, distinta de una etapa histórica) no me exomulguen, ni me odien, ni consideren esto como una postrera manifestación del positivismo lógico. Las opiniones sirven, háganlas saber. El debate busca ser abierto y sin dogmatismos.
El subterráneo
Recién ahora estamos en la verdadera modernidad. ¿Y el capitalismo? Sencillo: una resurrección de los patrones económicos romano-imperiales urbanos, que realmente NUNCA murieron, simplemente pasaron a la poderosa Constantinopla, controladora de la economía, de ahí a las ciudades italo-bizantinas como Venecia o Génova y de ahí en adelante... cuento conocido. A su vez la Edad Media (al menos en Europa occidental) es en realidad una extensión lógica del orden sociocultural tardo romano, con un estado de cristiandad emergente. Extensión llena de los resultados arrojados por una aculturación entre una sociedad estatal (el imperio) y jefaturas o bien sociedades de rango (los germanos). La síntesis genuina viene a ser eso que conocemos como feudalismo y estado de cristiandad medieval. Siguiendo las palabras del maestro Italo: "una época de desórdenes" durante la cual sus actores sociales no vieron un quiebre con el imperio sino una pausa dentro de lo que parecía un orden divino. Un orden que definía una ONTOLOGIA sobre el Hombre y sobre la realidad que, a su vez, determinaba una TELEOLOGIA para la Historia. Los "metarrelatos de la modernidad" en el fondo poseen la misma estructura (ontología-teleologia), basta con ver el marxismo. El paso decisivo hacia la era moderna, en la que vivimos, se da cuando se "superan" o bien se relativizan dichos "metadiscursos".
Vale decir:
ontología + teleología = premoderno;
ontología s/ teleología = moderno.
Vivimos en la modernidad, la ciencia "moderna" es quizás su antecedente más nítido. Reaccionando frente a los cambios históricos que afectaron a la premodernidad lo que ahora se conoce como "filosofía de la ciencia" experimenta tres grandes etapas: el Positivismo Ingenuo, que alcanza su clímax con Comte, el Positivismo lógico, máxima expresión del mal para algunos, y finalmente el POSITIVISMO CRITICO, aquello en lo que realmente vivimos ¿en qué consiste?: se aceptan los errores en la observación, la importancia de la mediación social, lo valioso de las construcciones simbólicas, etc. pero en los hospitales, en las encuestas, en la inversión empresarial, en la construcción de aviones y en la vida de la mayoría de las personas comunes y corrientes que no han pasado por las aulas de antropología, sigue mandando el dato empírico. Incluso en el accionar de personas ligadas a alguna ciencia no sociologizada. Hasta para criticar al "positivismo" manda el dato empírico...
Después de mucho ponderar creo que nunca existieron ni la sociedad ni la ciencia postmoderna. ¿Qué opinará el resto? Espero que los amigos del "postmodernismo" (corriente intelectual, distinta de una etapa histórica) no me exomulguen, ni me odien, ni consideren esto como una postrera manifestación del positivismo lógico. Las opiniones sirven, háganlas saber. El debate busca ser abierto y sin dogmatismos.
El subterráneo
Sunday, April 09, 2006
Sentido cristiano como proyecto de vida
Existe una tendencia al interior de la Iglesia a tipificar lo ajeno. La tipificación es algo característico de los grupos humanos y va de la mano con la construcción de estereotipos. En la Iglesia el asunto es más o menos así: “nosotros decimos A y ustedes dicen B, nosotros tenemos la luz y lo que sucede es que ustedes carecen de sentido de vivir, se llenan con ideologías falsas (para El Vaticano todas las “ideologías” son falsas) y por lo tanto reconozcan su error, déjense acompañar”. Esto sucede siempre y cuando no se comience lisa y llanamente a cuestionar la salud mental de ateos, gays, lesbianas, enfermos de sida, agnósticos o sencillamente de cualquier persona que plantee las cosas en forma poco convencional.
La estereo-tipificación no es un razonamiento defectuoso, es un proceso cognitivo normal mediante el cual los actores sociales de un determinado grupo, en este caso la Iglesia, generan “significados“ (desorientado, equívoco, esquizoide) y se los atribuyen a “significantes” (gays, feministas, ateos, masones, etc.). Un ejemplo: “si es gay es porque está desorientado”. En este caso “Gay” es el significante y “desorientado” el significado. Asociar tal significado a tal significante tiene que ver con muchos factores, pero los principales se remiten a dos procesos: uno es la dinámica interna del grupo que se da el trabajo de colocar los carteles y el otro es la interacción (mucha o poca) de dicho grupo con los sujetos a los que efectivamente se les ha colgado el cartel. Curiosamente, la condición objetiva de los individuos estereotipados tiene un efecto muy lejano en la formación del estereotipo que se les ha impuesto.
“Si no estamos de acuerdo, el equivocado eres tú y eso pasa porque no tienes sentido con qué llenar tu vida”. Eso es critica fácil y cuando un grupo humano se vuelve muy institucional, muy complejo o sencillamente muy masivo aparece inexorablemente la actitud autorreferente acompañada por la facilidad para invalidar todo aquello que venga de afuera. Una de las causas para la invalidación puede ser la incompatibilidad de lenguajes y conceptos utilizados. También puede suceder que a una misma palabra se le entienda de forma distinta. El ejemplo más notable que ilustra muy bien esto último y también las tensiones entre “los amigos de la doctrina” y la intelectualidad secular es el uso de la ya citada palabra “ideología”, un vocablo reconocidamente feo. Lo anecdótico radica en que ambos sectores suelen acusarse mutuamente de “ideológicos” y de contribuir a la distorsión de las verdades últimas sobre el ser humano.
Se discute si los estereotipos tienen sustrato empírico. ¿Serán los gays, ateos, comunistas, etc., personas objetivamente desorientadas? Durante tantos años de circo en la Universidad de Chile pude descubrir algunas particularidades del mundo secular en el que se mueven semejantes sujetos. Muchos fuimos compañeros, algunos fueron mis profesores y con otros formé lazos de amistad. ¿Tienen vacío de sentido? Si y no. Lo notable es que si me preguntaran lo mismo, pero refiriéndose a la Iglesia que yo conozco, creo que daría la misma respuesta. El “sentido” tiene que ver con la razón o el propósito con el que se realizan las cosas. También tiene que ver con un acto de fe de mediana o gran escala en el marco de un proyecto de vida. La idea de sentido suele estar también asociada a la coherencia, tanto práctica (moral), si lo vemos desde la óptica de la vida misma del sujeto, como también teórica (discursiva), si lo vemos desde la óptica del principio de no contradicción en una doctrina, teoría, corriente, etc.
Los “occidentales seculares” que están fuera del catolicismo no carecen de sentido por el sólo hecho de ser marxistas, homosexuales, liberales, etc. Si bien es cierto, muchos ateos y homosexuales suelen estar bastante desorientados, de los que yo conozco hay muchos que tienen bastante sentido con qué llenar sus vidas. Algunos de ellos incluso tienen al cristianismo como referente, otros son bastante más respetuosos, acogedores y dialogantes que muchas personas al interior de la Iglesia. También existen otros con mucho menos ambiciones de poder o prestigio que las de ciertos “líderes” pastorales.
En este punto creo necesario esbozar una distinción en torno a las ideas de “sentido” y “verdad”. Que el marxismo sea un discurso verdadero o no, es una cosa y que una persona que define marxista tenga o no sentido con qué llenar su vida es otra cosa. Al interior de la Iglesia suele creerse que el hecho de depositar la fe en un punto de vista equivocado va necesariamente de la mano con un vacío de sentido o algo similar. El sentido, a diferencia del discurso, las elecciones o la teoría, no es verdadero ni falso, simplemente es algo que está o no está. Algunos preguntan “si tu opción fue equivocada, entonces ¿qué sentido tiene tu vida?”. Me pregunto entonces ¿equivocada según quién? Si se demuestra que la opción está equivocada desde todos los ángulos, la comunidad de creyentes debe mantener su puerta abierta para acoger, en lugar de imponer criterios y argumentaciones doctrinarias “racionales” usando la maquinaria mediática, situación visible en las intervenciones pontificias públicas.
Optar por un camino equivocado significa no haber realizado un buen discernimiento, lo mismo que adscribirse a una doctrina errónea. Otra posibilidad es no contar con los elementos de discernimiento apropiados. La fe cristiana es un elemento que condiciona las decisiones. De no existir, se puede llegar a una decisión absolutamente juiciosa realizada con los elementos que se poseen. Un budista en Japón no necesariamente discierne en forma errónea por el sólo hecho de desconocer el cristianismo.
¿Y el fondo de realidad de los estereotipos?... en las opciones como la homosexualidad o el marxismo suele haber algo de realidad que contribuye al rótulo del “desorientado” o “psicológicamente enfermo” y que contrasta míseramente con el repertorio de apoyos personales que la Iglesia actual ofrece a sus partícipes -entiéndase: acompañamientos, formación personal, terapias, grupos de oración, etc.-. El ateo, por ejemplo, puede llegar a esa opción sin que de por medio haya una organización institucionalizada que los “discierna” o los “acompañe” en la configuración explícita de un proyecto de vida, más allá de las relaciones instrumentales al interior de un partido o movimiento. En cambio pueden existir miles de caminos, algunos sanos y otros psicológicamente muy enfermos. En el caso de los grupos marxistas, cabría preguntarse hasta qué punto entregan herramientas a sus militantes para el discernimiento de un proyecto de vida, o bien una ética personal que trascienda lo meramente sociopolítico y se proyecte hacia otras dimensiones concretas de la vida, como por ejemplo, la educación afectiva de sus hijos. El revolucionario verdadero hipoteca su persona para lograr un nuevo tipo de sociedad, lugar en donde se repararán todas las injusticias y se crearán condiciones para llenar de sentido las existencia social e individual. Si la inversión estuvo mal hecha, la hipoteca se transforma en pérdida irreparable.
La crítica del cristianismo hacia los sujetos ideológicamente ajenos debe plantearse en términos menos invalidantes y la Iglesia Católica debe enfrentar al mundo con una óptica y un proceder menos autorreferente que como lo ha hecho hasta ahora. Para esto es necesario un conocimiento más acabado de las ciencias sociales y del lenguaje que efectivamente está utilizando la intelectualidad laica. Es necesario dejar de considerar a la sociología como un caballo de Troya del marxismo o del relativismo, junto con valorar en forma más amplia y menos desprejuiciada los esfuerzos realizados por teólogos interesados en conocer otras intelectualidades no oficiales dentro de la Iglesia. Todo esto conlleva una simplificación del lenguaje y asumir al cristianismo como una opción para ser vivida “en el mundo”. Si se desarrollan prioritariamente ambos rasgos, sencillez y secularidad, se darán las condiciones para descubrir los elementos que se pueden proponer al mundo actual y discernir cual de ellos constituye un aporte frente a otras manifestaciones de la esfera ideológico occidental. De los que se me vienen a la mente, creo que el más importantes es la categoría “proyecto de vida”, verdadero marco del “sentido” y única instancia válida, bajo la perspectiva cristiana, que permite integrar lo social con lo individual y lo emocional con la acción planificada. Un horizonte de secularidad explícito es el contexto en el cual se deben replantear las búsquedas y propuestas del cristianismo antes que una nostalgia por el estado de cristiandad cuya única forma de vicularse con lo ideológicamente distinto la esté constituyendo la crítica fácil.
Saturday, April 01, 2006
Congreso nacional de arqueología chilena
La dirección Museológica de la Universidad Austral de Valdivia y la Sociedad Chilena de Arqueología invitan a ustedes a participar en el XVII Congreso Nacional de Arqueología Chilena a efectuarse en la ciudad de Valdivia, entre los días 9 y 14 de Octubre del año 2006.
El congreso de organizará de acuerdo a tres modalidades de participación: simposios temáticos, simposios regionales y paneles. El plazo final para el envío de resumenes a cada una de estas modalidades vence el día 21 de Abril del año 2006. Estos no deben tener una extensión máxima de 2 páginas, escrita con letra Times New Roman 12.
La reunión plenaria de la Sociedad se planificará en el marco de las actividades del congreso. En ella se presentará el informe de Cuentas del Directorio 2003-2006 y se elegirá los nuevos representantes de nuestra Sociedad.
Más informaciones: www.scha.cl
El congreso de organizará de acuerdo a tres modalidades de participación: simposios temáticos, simposios regionales y paneles. El plazo final para el envío de resumenes a cada una de estas modalidades vence el día 21 de Abril del año 2006. Estos no deben tener una extensión máxima de 2 páginas, escrita con letra Times New Roman 12.
La reunión plenaria de la Sociedad se planificará en el marco de las actividades del congreso. En ella se presentará el informe de Cuentas del Directorio 2003-2006 y se elegirá los nuevos representantes de nuestra Sociedad.
Más informaciones: www.scha.cl
Sunday, March 26, 2006
Bienvenidos!!
Estimados amigos de la vida, de la OFS, de antropo, de PJGM y gente en general:
Les doy la bienvenida a mi primer blog personal. Espero que puedan postear comentarios interesantes, aportar con alguna fotillo o algo similar que no le lleve mucha pirotecnia. Ojala sea de su agrado. Con aprecio
El subterráneo
P. Después explicaré lo del "subterráneo"
Les doy la bienvenida a mi primer blog personal. Espero que puedan postear comentarios interesantes, aportar con alguna fotillo o algo similar que no le lleve mucha pirotecnia. Ojala sea de su agrado. Con aprecio
El subterráneo
P. Después explicaré lo del "subterráneo"
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